martes, febrero 21, 2012

35


Te me adelantas por esta calle
Y caminas por este silencio
Te retrasas y no me esperas
Así ocurre la primavera
Seguida de los otoños
Una y otra vez, diluyéndose
Sobre la faz de nuestra era.

Juegas en los límites del tiempo
Como una niña en su capricho
Yéndose y volviéndose
Por esta calle nuestra
Por la misma dirección, al Sur.
Consumiendo la angostura
Despreciando tiempos y momentos
Como arrugas sin esfuerzo ni valor

Miras impasible, en pleno vuelo
Esta partida a mitad de calle
Este viaje de avances y retrocesos
Cual carrera de sombras
A veces nos vemos, y a veces desparecemos.
Y queremos avanzar en el esmero,
Pero no lo sabemos, con claridad
Solo miramos el camino hecho

Y en el cruce, de los vientos fríos
De este motor en viaje.  
La persecución corre intensa, donde
Solo nos detenemos para trabajar
Un poco, y comer otro tanto.
Si llegaremos juntos, a la misma meta
Es una interrogante sin respuesta
Aparentemente, hasta hoy.

viernes, febrero 17, 2012

Nuestro acento


El viento nos sopla por la boca
En un silbido bajo y permanente
Que tenemos heredado
De susurros y palabras furtivas
Que en relación al tiempo vivido
Aprendimos a considerar
A musitar como secretos, las ideas
Para ser oídas al pasar
Sin que las paredes guarden sus secretos
Ni capturen las sílabas escondidas
Solo el viento, el susurro, y el silencio
Conversan en este idioma nuestro
Que se cuela por los entresijos del ruido
Y la llovizna que golpetea el suelo.
Voy musitando palabras a oídos del viento
Para cruzar tú camino y acercarlo al mío.
Te cuento que estoy en medio del viento
intuyendo un camino nuevo.
Y desde aquí, te construyo un puente
con estas mínimas e incipientes
palabras nacidas de un silencio
y la esperanza nacida
de una fe incombustible
que amarran miradas, sueños
historias, y futuros abiertos.

jueves, febrero 09, 2012

Carlota


Tu te pones a dormir, y nosotros a llorar
sin embargo, nos has dejado tanta alegría
y tu cariño indeleble en nuestra vida

Nunca aprendí a hablar bien tu idioma, pero
quiero que sepas, que
Te quiero
Y que me mientras duermes
Apaciblemente en el patio
te extraño

Fuiste y serás parte de nuestra historia
Escrita en este lenguaje del cariño
de los gestos, de la compañía y de tus “gracias”

Hoy, y los años que se sucederán
Tendrán grabado en su legado
Tu nombre
Y mi memoria guardará tu mirada
De este febrero, donde quisiste dormir
en mis brazos, para siempre.

A poco de haberse encendido tu luz
Naciste en nuestra familia
por todos los años de la vida.
Nos regalaste tu compañía
Sabes que, nunca fuiste, ni serás una más.
Eres alegría pura e integrante, de esta familia.

Y no nos dábamos cuenta, pero
Sin ti no seríamos, lo que somos.
Y esto, hoy lo devela el vuelo de tus ojos

Perdóname por aquello en lo
Que no fui suficientemente bueno para ti.
Ten la certeza, que siempre estarás con nosotros
Y nosotros estaremos contigo.
Carlota, tu apellido es Urbina
Para siempre, y esta tu familia.

Solo le pido a Dios,  que traduzca estas palabras
Para que lleguen a tu corazón, en tu propio idioma
Y, ya que te adelantaste, espéranos junto a él,
Para reunirnos y poder jugar juntos otra vez.

jueves, febrero 02, 2012

Santiago protesta


Contra los oídos sordos, los gritos se hacen movimiento, colores, y figuras.
Las calles se inundan y este rincón tiembla.
Recuerda sacudirse cada incierto tiempo, de sus dolores e indolencias,
Hiriéndose en sus gentes y su tierra.
Evocando un gigante semidormido, que amenaza despertar,
Con elucubraciones sobre tiempos violentos o calmos.
Sin embargo, esta alternativa, degenera el stato quo, y eso enciende las alarmas del peligro inminente.
Peligroso resulta despertar a la conciencia, sanar al enfermo, insuflar la poesía, dar vista a los ciegos, piernas al lisiado, una sonrisa al que está desanimado, comida al hambriento, trabajo al desempleado, estudio al ignorante, o una alternativa al suicida.
Entonces, se encienden las alarmas.
Porque las olas se levantan, y un niño que envejece llora, con más claridad, a la orilla del camino.
Pero un estado de pulmones fatigados, tozudamente egoístas, han modelado esta forma de paisaje, este triste rincón. Levantado a punta golpes y amenazas, que le han dejado una ganancia marginal y un páramo extremo, en sus entrañas.
El camino trazado con la grieta violenta, recibe a sus herederos en sus estrados, y sin embargo, aquellos, los de antes, son los mismos de ahora, unos más jóvenes y otros más viejos, pero que por no crecer, insisten en volver a tropezar. No aman, sino su propio amor, se desgastan insulsamente, y buscan culpas, donde ya buscaron sin encontrar, ni culpas, ni olvido, ni hablar de una cura.
Entonces, se incuban en el alma desvaída, dentelladas reprimidas, calladas, inconscientes, esperando saltar al cuello de los irresponsables, al primer indicio de una masa en justa rebelión y hastío.
Las calles se inundan de voces, marchas y razones, y este rincón tiembla de su propia creación. 

lunes, noviembre 14, 2011

Finalizando


… y finalmente:
Para qué sigues insistiendo en esa misma majadería
Ese cortoplacismo resulta bastante miope,
desde mi punto de vista. Si me permites,
Solo somos una ilusión o una imagen a lo lejos,
No te equivoques; no imagines algo distinto;
Nada más, que un reflejo distorsionado.
Es cuestión de mirar el tiempo en nuestros zapatos,
Con tu heredado alto andar, y refinados pliegues, pareces no entender…;
Por otra parte, el camino ha aporreado estas suelas hasta la transparencia
Entre los jardines del puente alto y el río maipo.
Y ya me duele, hasta la más pequeña piedra en la vereda
Sintiendo la senda apenas debajo de la piel.
Por eso, debes saber, que hoy no pienso en la fría economía;
Solo en el calor de la mirada, y tu compañía.
Sin embargo, los números te afligen, como si tuvieran algún valor
Para mí, no son más que flagelantes costos superfluos
Su rostro alegre, que tanto te alegra, es una fina máscara de pintura al agua.
Se diluyen, no valen un cobre a la hora sopesar su paz y su alegría
Se desvanecen inútiles, como desmayos de tristes bromas de payaso
Solo te ofrecen comprar una vida, que no pueden comprar,
Porque esta vida, que vivimos, no está a la venta.
Y la vida que pintan, tampoco es vida, sino ilusión
Solo un negocio pasajero, de compra-venta de necesidades
Estimuladas a fuerza de cantos de sirena
Y cebos resplandecientes, con corazón de cebo.
Además, yo no te puedo ofrecer un kiosko de aquellos,
Solo un acopio de fe y sonrisas, quizá un beso;
balbuceando podría esgrimir un te quiero, que significaría solamente eso.
Y la promesa de enfrentar la vida, empuñando la espada de un libro.
Durante toda esta campaña.

miércoles, octubre 05, 2011

El cielo de noche


Como pregunta que estimo pertinente, te comenzaría inquiriendo, acerca del ángulo, que más te acomoda del sol, para reflejar una sonrisa de amanecer, y el principio de un sueño para reconstruir. Cuál es la órbita que recorren tus ojos, para intersectar una sonrisa sincera, con un camino sin vencimiento. Sin embargo, las preguntas esgrimidas sin objeto, sin un aliento contra el cual levantar sus armas, resultan en visiones desvaídas, en luces fantasmas, navegando en medio de la neblina.
Te debo confesar, que la claridad de la luna, permite que este viaje no sea tan oscuro, y que el reflejo de las olas no inunde esta nave de años, de batallas y rumbos perdidos.
Las estrellas consultadas durante la noche, se han declarado incompetentes. Las respuestas pertenecen a tu dominio, estimada. De los paseos por tus costas, espero salpicarme de respuestas, mientras miro el horizonte, parado en la cubierta, tras este timón de navegante cargado de preguntas. Batallando entre las olas, en medio de este mar y tu silencio.

domingo, octubre 02, 2011

Se niega a morir este día.


Se niega a morir este día. Junto a una taza de té, y unas armonías de Satie.
Una foto al pasar me recordó la belleza de tus ojos.
Rumié un rato ese tiempo. Quizá me equivoqué, quizá ya sea tarde.
Cerré los ojos, y un boliche de Buenos Aires, se me apareció como una ilusión.
Sin embargo, a estas horas, me considero un perdedor.
Por lo menos, perdido de ti.
Hacia fuera, solo queda el silencio de la noche.
Pensándolo más, eso puede no ser tan malo.
Después de todo este tiempo, la mirada ha cambiado
y un respiro, o una tregua momentánea, renovará los sueños.
Es tarde, y tampoco quiero dejar morir este día.
Me niego, una y otra vez; pongo palabras en medio del tiempo.
Escribo y se me traslapan las imágenes, como crueles flashes de fantasmas.  
Y vuelvo a ti; acto seguido vuelvo al hoy;  
junto a ese sabor a nostalgia, que inunda e irrita en su porfía.
Horas consumidas en algunas líneas, escribir y borrar, 
intentar escribir e intentar borrar. 
Con los años te veo distante, tan distante, como un tesoro perdido, 
donde solo queda una cierta memoria, y el recuerdo inextinguible 
de una felicidad, a altas horas de la madrugada.