Sublime Gracia (Los tres tenores; Vienna,1999)
Sublime gracia del Señor
que a un infelíz salvó.
Yo ciego fui, mas veo hoy.
Perdido y Él me halló.
Su gracia me enseñó a temer,
mis dudas ahuyentó.
¡Oh, cuán precioso fue a mi ser,
cuando Él me perdono!
En los peligros o aflicción
que yo he tenido aquí,
Su gracia siempre me libró,
y me guiará feliz.
Y cuando en Sión por siglos mil
brillando esté cual sol,
yo cantaré por siempre allí
Su amor que me salvó.